miércoles, octubre 13, 2010

Seis meses dan para mucho

Como ya sabéis, he estado de prácticas en el diario Sur. Estas prácticas ya han terminado, concretamente el lunes, y ahora soy un hombre libre. Han sido seis meses muy fructíferos la verdad, de mucho trabajo, pero que me han servido para crecer tanto laboralmente como personalmente.

Traspaso de poderes entre Cristóbal y yo
 Mi paso por el periódico ha tenido tres etapas. El primer mes y medio lo pasé en el Crónica Univeristaria, suplemento que el periódico saca todos los martes. En ese tiempo, aprendí a manejarme en el medio, gracias a mi jefa, Susana Zamora, y en especial a tres periodistas a las que siempre admiraré. Jamás podré trabajar como Mari Carmen España, ni podré tener la gracia que tiene escribiendo Laura Galdeano, ni podré tener la soltura de Rocío Moltó. Ellas fueron mis maestras en esos primeros días y las que me enseñaron como funciona ese maldito Millenium, que ya es bastante.

Durante un mes estuve en actualidad. Esta sección se puede decir que es como el sexto hombre de la NBA. No se llevan la fama pero son los más necesarios. Pese a que mi labor en ese corto periodo de tiempo fue la de preparar la agenda, revisar farmacias y preparar el suplemento V, ahí también aprendí a editar, a corregir, a separar y unir páginas y demás cosas que normalmente no hubiera aprendido en otra sección.

Pero el plato fuerte vino después. Estuve tres meses y medio en deportes y la verdad que la experiencia ha sido, ya desde fuera, muy muy fructífera. Bien es verdad que con mucho trabajo para cobrar 360 euros, pero las cosas malas desaparecen de la mente y se quedan las buenas. Es cierto que había días que salía de la redacción asqueado, pero gracias a este trabajo fui a la presentación de futbolistas como Malagueño, Sandro Silva, Quincy, Kris o Rubén, o a la del jugador de baloncesto Panchi Barrera. Además, he entrevistado a un jugador del UMA-Antequera como Nacho, y he hecho repotajes sobre Pedro Domínguez (futuro tenista), el ascenso del San Andrés a División de Honor, la retirada de Juan Sarria, de cinco ateltas que corrieron en China o la inauguración de la ampliación del Carpena entre otras cosas. Además, en mitad de agosto toqué todo los palos de la feria, donde hice crónica de la del día, de la de la noche, de conciertos y de la romería

Pero sobre todo, he compartido mesa con unos periodistas excepcionales. Con mi jefe Morgado que me enseñó el estilo con el que debía escribir, con Sergio Cortés, un tío que sabe muchísimo de deportes, con Góngora, que ha sido quien más me ha enseñado sin él saberlo y es que nada más viendo su forma de actuar, aprendes que es un verdadero periodista, con Pedro Luis Alonso, el Julio Maldonado de Málaga, con Manolo Fadón, el hombre para todo, con Juan Calderón, que le llaman desde Grecia para que opine de baloncesto, y con Javi López Ruiz, que se fue a mitad de agosto pero del que su mítico "Y un poco gilipollas" cuando hablábamos de Alonso lo llevaré siempre conmigo.

También he aprendido mucho de mis compañeros becarios durante el verano. Pese a que a algunos ya los conocía, me he dado cuenta de lo que valen como periodistas. Tanto Rafa, Manu, Selene, Juani y Virginia me han demostrado que lo que vemos en la universidad, en el trabajo es distinto. También conocí a Indira y a Eva, del digital, las cuales se fueron una para Guatemala y otra a Madrid. Pero sobre todo tengo mucho que agradecer a Sara Peláez, con la cual entré en el Crónica y nos fuimos el mismo día. Aguantó cuatro meses y medio en cultura como becaria, que eso no lo puede decir cualquiera, y la verdad que me ayudó mucho en los comienzos en el periódico, porque ser los nuevos nunca es fácil.

En fin, han sido seis meses que han dado para mucho. Muchísimo. Y en un futuro, estos seis meses que me han preparado para no se qué, pero que seguro que es para algo, los llevaré siempre conmigo.

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